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Hace décadas, y a día de hoy en algún que otro pueblo, existía la figura del afilador, que pasaba por las calles y subía a los hogares para afilar los cuchillos con herramientas especializadas. Ahora pero, con la innovación tecnológica y la socialización de herramientas para el afilado al alcance de todos, esta ya es una tarea que ha quedado a cargo de nosotros mismos.

Normalmente no prestamos demasiada atención a los cuchillos, aunque sean una de las herramientas de cocina más importantes. Cuando se usa un cuchillo en mal estado, dejamos de poder realizar cortes limpios y uniformes. Esto afecta evidentemente a la calidad del plato resultante.

Con un mal cuchillo los alimentos pueden quedar rasgados y aplastados, arruinando su aspecto y destrozándolos.

También afecta a la comodidad a la hora de cortar y filetear, y aunque no lo parezca, un cuchillo en mal estado, es más peligroso para el cocinero/a, ya que la fuerza que ejercemos para hacer cortes es mayor, por lo tanto, más presión, lo que puede causar un accidente de mayor magnitud.

La importancia del afilado de nuestro cuchillo de cocina

Pero vamos a concretar, ¿cuándo debo afilar mi cuchillo? Aunque no lo parezca, es indiferente la calidad del cuchillo. Un buen cuchillo con una hoja mal afilada poco nos va a dar. Aunque sea de muy buena calidad, si no lo mantienes afilado no va a tener un rendimiento a la altura del cuchillo y tendrá un rendimiento como el de un cuchillo de gamma media. Obviamente, dependiendo de la calidad, el filo se mantendrá más o menos afilado, pero debemos tener en cuenta que el afilado debe ser prácticamente constante si queremos sacar el máximo de rendimiento a nuestro cuchillo y que siga cortando como el primer día. Aunque nos parezca afilado, puede sufrir micro desviaciones en el alineado del filo. Por esto, debemos afilar el cuchillo antes de su uso con una chaira, unas pequeñas barras metálicas con mango que permiten un fácil, cómodo i resultón afilado de nuestros cuchillos. Para afilados especiales no diarios, también puedes usar un afilador eléctrico.

Y unos trucos finales, aparte del afilado en cada uso y el afilado especial, es importante mantener siempre limpios los cuchillos después de su uso, guardarlos en compartimientos separados para evitar roces entre cuchillos y sobretodo, usar cada cuchillo según su uso determinado y no usarlo para aquello por lo que no ha sido creado. Todo esto, alargara la vida útil de tus cuchillos y te parecerá que cada día estrenas uno de nuevo.
Es inevitable que la el filo de la hoja de un cuchillo, con su uso prolongado, pierda su capacidad para cortar con comodidad. Lo cierto es que resulta molesto y el cuchillo pierde sus prestaciones, por lo tanto, la preparación de nuestras recetas se verá afectada.

¿Quizás estés en esta situación y no aprovechas todo el potencial de tus cuchillos?

Afilando el cuchillo prolongas su vida y mejoras la calidad del corte.

El poder de corte inicial del cuchillo se va disminuyendo con el uso prolongado de este y esto no es un defecto del cuchillo, es algo natural y inevitable! Y esto es un problema por la seguridad en el uso del cuchillo así como en la precisión de corte y el menor esfuerzo a la hora de utilizarlo.

La duración del afilado inicial varía según la calidad y el tipo de acero y del uso que hacemos del cuchillo.

Aunque la pérdida del filo es inevitable, podemos tener en cuenta diversos motivos que no ayudan a mantener la hoja afilada, como por ejemplo, cortar sobre superficies muy duras, ejercer una presión lateral desproporcionada sobre la hoja, la corrosión por ácidos, el sometimiento del cuchillo a altas temperaturas, el choque de la hoja del cuchillo con otra hoja, etc.

El primer paso para verificar el estado de tu cuchillo es una evaluación visual, si localizas hendiduras en el hilo, quizás la mejor opción sea llamar a un afilador profesional. Si el hilo parece correcto, puedes ponerte manos a la obra con el afilado casero. Lo ideal es tener un afilador clásico de mano, como éste de Arcos que puedes encontrar en nuestra web por 14,95€ con envío incluido.

Tipos de afiladores, características y nuestros top ventas.

El afilado consiste en desgastar la hoja por después buscar el perfilado y pulir las pequeñas imperfecciones. Los afiladores suelen disponer de cerámica o diamantes por tal de realizar dicha tarea. Existen distintos tipos de afiladores de cuchillos: manuales y eléctricos, con piedra, profesionales, asentado del filo con chaira, etc.

Para conseguir el afilado, debemos pasar la hoja por las aberturas que tienen los afiladores, siempre trayendo la hoja dirección al cocinero. Primero debe pasarse por la abertura más grande para desgastar la hoja, pasándose después por la abertura pequeña para perfilar la hoja y pulirla. Por poner un ejemplo, vamos a fijarnos con los afiladores para cuchillos de la marca, ARCOS, toda una referencia en el sector de afilados. El afilador ARCOS eléctrico permite un afilado profesional y sin esfuerzo con el modo que hemos explicado anteriormente, aportando de nuevo seguridad, facilidad y precisión en el corte.

Así pues, si quieres tener un cuchillo como si fuera nuevo, ahora ya sabes que herramienta puedes utilizar y cómo utilizarla!

¿Cómo afilar cuchillos de cocina con chaira?

afilar cuchillo chiara

“He comprado un buen cuchillo… por lo tanto, no creo que haya que hacer ningún mantenimiento”.

¿Es lo que has pensado alguna vez? Pues también lo piensan muchos otros cocineros. No obstante, aunque tengamos un cuchillo de alta gamma, el hilo sufre de igual modo que los otros cuchillos de otras gamas y el hilo pierde su precisión de corte y se convierte en una herramienta poco segura.

Los cuchillos deben afilarse constantemente, indiferentemente de la gamma y el tipo. Una de las mejores opciones es hacerlo con las chairas. Estas herramientas mantienen en perfectas condiciones el hilo de los cuchillos manteniendo por tanto sus prestaciones y con un tiempo mínimo. Solo con un par de pasadas por los dos lados tendremos el resultado deseado. Afilar no es algo especial, debería ser parte de una correcta utilización diaria de los cuchillos.

La chaira, el afilador de cuchillos de toda la vida

Vamos a ver la metodología concreta de afilar con chaira. Primero de todo, debemos poner la chaira con la punta hacia abajo, en una superficie estable y plana. Pon el cuchillo en tu mano derecha (en caso de que seas diestro) y la chaira con tu mano izquierda. Empezamos poniendo la chaira sobre el hilo con un ángulo de 20 grados, haciendo un movimiento de arco dirección hacia la punta del cuchillo. La velocidad al principio debe ser mediana, no muy rápida, hasta que vayas cogiendo experiencia. El ángulo siempre debe mantenerse a 20 grados y deslizar de forma uniforme por toda la hoja. En cada pasada, vamos a cambiar la cara de la hoja. Dependiendo del estado de la hoja, pasaremos la chaira un mínimo de dos veces y un máximo recomendable de diez veces cada cara. Este es el modo simple, existen otras modalidades que podrás realizar cuando vayas ganando confianza con esta modalidad.

Algunos de los errores comunes son no realizar un movimiento completo por toda la hoja o cambiar el ángulo. Finalmente, también deberíamos tener en cuenta el material de la chaira, ya que existen una gran variedad de modelos con distintos materiales de fabricación y forma. Existen de acero, cerámica, diamante, carburo, etc. Los resultados no varían demasiado y es ante todo, según las preferencias del cocinero/a.

Ahora pues, ya estás preparado para hacer tus primeros afilados y poder mantener tus cuchillos a pleno rendimiento.

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